Después de conocer Italia me hice adicta a esta costumbre. A partir de ese tiempo (hace ya 17 años) acostumbro tomar café de grano después de almorzar bastante seguido. Después de unos días de haber llegado a México empecé a extrañar esta costumbre; olvidé traer mi cafetera de Chile y empecé a buscar café espresso para tomar en los cafés o restaurantes, pero acá la costumbre no es servir una tacita de café o un “ristretto”, sino ¡¡¡¡DON CAFÉ!!!!
Estos son los tamaños de los vasos donde te sirven el café…
Además del tamaño, no se encuentra en ninguna parte café espresso de verdad, ya que acá usan las cafeteras yanquis, esas que se ven en las películas que están todo el día encendidas y con el café recalentado veinte veces (son de café colado).
Entonces pensé en comprar una cafetera italiana… no se encuentran casi en ninguna parte y son carísimas… de hecho la última vez que compré una en Chile para dos tazas me costó el equivalente a unos 8 dólares americanos. Acá la más barata cuesta US$ 15,5… ¡por Mercado Libre! ¡En las multitiendas están todas desde US$ 27 la más simplecita!

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